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Un robo misterioso | ACERTIJO


La señora Montes recibió una herencia de 20 millones de euros, no la cambiaron mucho, pero si quizás, se volvió un poco más derrochadora. Se compró una nueva casa, con 30 habitaciones y 15 baños, la amuebló totalmente a su gusto. Pero ella no limpiaba, solo se dedicaba a escuchar música y resolver adivinanzas. En el mes de julio cumplía años y decidió organizar una fiesta de cumpleaños que sería un sábado. Los invitados fueron llegando el viernes. Cada uno la trajo un pequeño regalo. Entre ellos había un broche con diamantes grandes, un cenicero muy valioso, un hilo de perlas, una pulsera, una bata china etc.

Su joven hermano, que también era muy aficionado a lo de las adivinanzas, le trajo una colección de una revista de entretenimiento y la suscribió a ésta por todo el año. El viernes por la noche todos los invitados pusieron los regalos en la mesa del comedor, para que la anfitriona pudiera verlos el sábado por la mañana. Por desgracia, durante la noche, alguien entro al comedor y robó todos los regalos. Incluso la colección de la revista de entretenimiento. ¿Cómo pudo pasar?

Los invitados, que no sospechaban nada, encontraron a la señora Montes sollozando. La ilusión se desvaneció y el ambiente se volvió muy pesado. Cada uno de los invitados se preguntaba quién pudo haber robado los regalos. La habitación parecía una colmena. De repente, el hermano habló:

– Querida hermana, busquemos al culpable entre las personas que no simpatizan contigo. ¿Sabes de alguien así?

– Sólo el primo Eduardo, que siempre trata de hacerme enojar, como si quisiera vengarse de que no ha recibido nada de la herencia.

!Ahaaaa! Ahí está la clave – pensó su hermano.

– Eduardo, ¿dónde estuviste anoche? – le preguntó.

– Durmiendo – contestó – me sentía cansado, así que me acosté sobre las 9. Dormí como un tronco. Me he despertado hace un momento, porque el despertador no paraba de sonar.

Su hermano habló a las personas que estaban ahí:

– El asunto es fácil, estimados invitados. Cuando sonó el despertador eran las diez y media. !Eduardo, devuelve todos los regalos ya! ¿Cómo te atreviste a hacer algo semejante?

Pregunta: ¿Cómo descubrió el hermano al ladrón?
La respuesta es muy fácil. Pero recuerda que esta historia ocurrió hace ya alguno años.

Repuesta: Recuerda que es un despertador antiguo y si se acostó a las 9 y pone el despertador para las 10:30, éste no sonara en 13h. y media, sino en 1 h. y media. Por la mañana ya no sonara. Eduardo mintió, y el listo hermano Montes se dio cuenta muy rápido de que algo no cuadraba en esa historia.