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Nueva moda educativa 2

Redistribución de clases a favor y en contra

  • A FAVOR:

Se cambiarían los roles: Algunos niños tienen asignados roles dentro de la clase. Algunos roles son positivos, pero otros no tanto: “el distraído, el listo, el vago, el bebé, el payaso…” Estos roles funcionan como “profecías de autocumplimiento” estos niños suelen comportarse así, porque es como los demás esperan que se comporten. En algunas ocasiones al mezclar los grupos muchos roles desaparecen y esos niños empiezan de cero.

Clases etiquetadas: Esto también ocurre con los grupos, llega un momento en que a la clase se le asigna una etiqueta (charlatana, inquieta…) que hacen que como grupo se comporten así y de cara a los profesores pueden crear una predisposición negativa hacia ese grupo.

Se rompen rivalidades: Suele ocurrir que a medida que se van haciendo mayores los alumnos y las familias del grupo “A”, por ejemplo, rivalizan con las del grupo “B” y esa rivalidad llega a los niños. Muchos conflictos en los recreos o encuentros deportivos pueden estar asociados a esta rivalidad.

Se favorece la interacción social: Los niños tendrían que entablar nuevas relaciones y la red de amistades se amplia. No dejarían de ser amigos del grupo anteriores, sino que ampliarían su círculo de amistades. Los niños que por algún motivo van quedando más aislados tendrían una nueva oportunidad.

Se compensan los niveles: Como medida pedagógica se podrían compensar los niveles promedio de las clases. En ocasiones, se van acumulando en un grupo un número de niños con dificultades. Al redistribuirlos los niveles se compensarían y la atención a la diversidad se haría de una manera más eficaz.

Resumiendo:
·Se cambiarían los roles negativos asignados a algunos alumnos
·Se cambiarían las etiquetas asignadas a cada clases
·Se romperían rivalidades entre alumnos y familias
·Se favorecería la interacción social
·Se compensarían los niveles de las clases

 

  • EN CONTRA:

Se rompen círculos de relaciones: Un motivo de peso para oponerse a la medida es que al redistribuir los grupos se rompen círculos de relaciones. Si esta medida se toma al terminar la etapa de Infantil, la red de relaciones de amistad que han trabado los niños como sus familias, corren el riesgo de disgregarse. Además, estas relaciones se consideran siempre positivas para los niños.

Dificultades de integración para el alumnado con NEE (Necesidades Educativas Especiales): Otro argumento en contra se refiere al alumnado con NEE. Este alumnado se encuentra integrado, arropado y protegido por sus compañeros que ya conocen y respetan sus dificultades. Al redistribuirlos, estos niños pueden quedar más aislados o con más dificultades para volver a integrarse.

No hay datos sobre experiencias: No existen datos fundamentados de los resultados. Aunque existen experiencias, los resultados no son muy conocidos. Para los que están en contra de la medida, es como hacer un experimento sin saber si el resultado será bueno o malo.

Que no se realice con criterios pedagógicos: Otra razón en contra de la redistribución se basa en que no se realice realmente con criterios pedagógicos, sino que se base en otro tipo de criterios, como preferencias personales o beneficios de unos en detrimento de otros.

Al personal docente les gusta: Los colegios que adoptan esta medida, claro está, lo explicarán de tal forma que a los padres les parecerá algo maravilloso “van a ayudar a mi hijo y a mejorar su educación” pero se les olvida explicar que es a cambio de no tener verdaderos amigos.

Resumiendo:
·Se rompen círculos de relaciones
·Dificultades de integración para el alumnado con NEE.
·No hay datos sobre experiencias
·Que no se realice por criterios pedagógicos
·Sin verdaderos amigos

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Motivación para aprender


En todo lo que tenga que ver con el aprendizaje (contexto académico, deportes, aficiones, formación…) mostramos una actitud muy positiva hacia las personas motivadas, que desean aprender, incorporar conceptos y aplicarlos. La curiosidad, la inquietud son cualidades que en general valoramos como positivas y que permiten que las personas sean proactivas a la hora de proponerse y alcanzar metas.

Todo esto tiene que ver con la motivación, que es un proceso que se construye y permite orientarse hacia el aprendizaje. Por lo tanto se puede trabajar y elaborar. Es algo a trabajar por el propio individuo (ya sea alumno en el contexto que sea), pero también por las personas que rodeamos al alumno. Los profesores, los entrenadores, psicólogos… todos transmitimos desde lo verbal y lo no verbal mensajes que calan a la hora de generar ilusión, pasión, curiosidad, expectativas con la materia. Esto tiene un impacto en cómo se posicionan los alumnos en la tarea de aprendizaje. La confianza también en las capacidades de los mismos es un básico para que sientan que son tomados en serio, que les percibimos como agentes activos de poder gestionar sus tareas y esto les ayudará a trabajar su motivación.

Hay distintos tipos de motivación, y es importante que los conozcamos para poder desarrollarlos.

• Motivación intrínseca: Ésta tiene que ver con la satisfacción personal que implica enfrentarse a un reto, a la tarea en sí misma que queremos realizar.
• Motivación extrínseca: Depende del criterio externo, de lo que digan o hagan los demás acerca de la propia actuación de la persona, o del beneficio secundario que obtenga de la realización de la tarea (premio material o no material).

Ambas motivaciones se usan continuamente para obtener resultados en el aprendizaje. Los profesionales tendemos a utilizar al principio la extrínseca como puente para generar la intrínseca si no existe todavía.
Los alumnos desean tener éxito, que se les valore por lo que hacen y lo que consiguen y obtener premios. La frustración continuada por la falta de resultados puede generar que surjan dificultades que compliquen el desarrollo de este proceso, que serían la indefensión aprendida y la desesperanza aprendida.

• Proceso de indefensión: Tiene lugar cuando los alumnos piensan que los resultados positivos se deben a causas externas a ellos o a causas internas inestables y no controlables. Por ejemplo:
– No apruebo porque el profesor es borde y va contra mi.
– No sirvo para la física y química y no voy a conseguirlo nunca.

• Desesperanza aprendida: Se produce cuando el comportamiento del estudiante se orienta principalmente a evitar el fracaso escolar. Piensan que no importa lo que hagan, ya que van a fracasar (profecía autocumplida). Su posicionamiento es pasivo y anticipan que no van a ser capaces ni disponen de recursos. Aplican una visión catastrofista y tienden a una baja sensación de eficacia.

Es importante tener en cuenta que la motivación no es permanente ni inmutable, puede modificarse. Como se ha descrito anteriormente no viene dada de forma automática, sino que se construye durante todo el proceso de aprendizaje. Y lo más importante, depende de todos, de los alumnos, y de los agentes que rodeamos a éstos (profesores, entrenadores, psicólogos, padres y madres) Hay mucho que podemos hacer por mejorar el aprendizaje y fomentarlo. No te excluyas del proceso, depende de ti.

Mar Boada, Rafael Enríquez y Alba Atienza
Centro de Psicología AtienzaBoada

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Actividades extraescolares, en su justa medida

Como padre, usted quiere lo mejor para su hijo y las actividades extraescolares ofrecen la oportunidad de desarrollar aquellos recursos a los que no llegan los itinerarios académicos, además permiten que los niños estén ocupados y bajo supervisión.

Entre los beneficios que pueden aportar se encuentran:
– Desarrollo de competencias.
– Participación en actividades estructuradas (los niños funcionan mejor cuando tienen horarios y pautas).
– Descarga de energía.
– Relación con otros niños fuera del ámbito académico.
– Ocupación del tiempo, fuera de casa (en la actualidad, que resulta más complicado dejarles jugar en la calle).
– Oportunidad para mostrar talentos y cultivar intereses.
– En niños más mayores: protección frente a conductas de riesgo.
– Las actividades deportivas ayudan al desarrollo de la atención, de la psicomotricidad, el control del peso, el trabajo en equipo, bien orientadas fomentan la competitividad sana y la tolerancia a la frustración.
– Las artísticas fomentan la creatividad, el pensamiento abierto, la coordinación, la apreciación de la belleza.

Pero escoger entre tantas actividades puede resultar abrumador. Hay muchas opciones y, normalmente, implican gastos, compromiso de tiempo y ajetreos de ir y venir.

Es importante tener en cuenta que implicarse en excesivas actividades puede dificultar concentrarse y ser realmente bueno en una cosa, generar sobrecarga y estrés, lo que puede derivar en irritabilidad, fatiga y bajo rendimiento académico, entre otros problemas.

La gran pregunta es ¿cuándo es demasiado para el niño?

– Demasiadas actividades: Lo más probable es que si usted está cansado de «arrastrar» a su hijo de un lugar a otro. Su hijo también esté igualmente cansado.
Es demasiado cuando las actividades después de la escuela comienzan a interferir con la vida del niño, se queja, no tiene tiempo suficiente para jugar, hacer las tareas escolares y descansar (incluso saber aburrirse un poco). En el caso de compromisos intensos, incluso una actividad puede ser contraproducente.
-No hay suficientes activi-dades: Si se está volviendo loco estar en casa con un niño que se queja de aburrimiento.

¿Qué debe hacer un padre?
Buscar el equilibrio y conocer las limitaciones del niño son la clave para navegar por la búsqueda extracurricular. Debe plantearse como un espacio de aprendizaje, desarrollo y relación social.

La mejor actividad para su hijo es la que le interesa. Si su hijo tiene la edad suficiente para expresar su preferencia por una actividad en particular, ¡escúchelo!.
Si el pediatra, o el maestro de su hijo, ha sugerido participar en una determinada actividad por una razón específica (como hacer más ejercicio) pero su hijo no tiene interés en ella, puede ser necesario un pequeño estímulo. Una táctica para fomentar la participación puede ser apuntarlo con un amigo.

También puede ocurrir que usted desee que su hijo se desarrolle en un ámbito concreto, música, deporte…, motívele a participar, pero evite forzarle si no le gusta o le resulta excesivamente costoso.
Los niños tienen diferentes predisposiciones y la mejor actividad depende de éstas. Es importante tener en cuenta tanto las destrezas y dificul-tades del niño como el tiempo del que dispone.
Asimismo, es bueno explicar qué tipo de compromiso genera y si están de acuerdo con el mismo. Aunque sean extraes-colares no es recomendable inscribirles y borrarles después, porque no quieran ir.
¡Feliz curso!

Sara Olavarrrieta Bernardino
Alicia Martín Pérez
AMP Psicólogos
www.psicologosaranjuez.com

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MI HIJO NO ESTUDIA, FRACASO ESCOLAR

Cada vez más padres acuden a consulta preocupados por una realidad que marca el futuro de sus hijxs y el presente de la dinámica familiar. En concreto hablamos del fracaso escolar, como un aspecto que afecta a un porcentaje significativo de la población infantil. Éste recoge la idea de la falta de resultados positivos en las evaluaciones escolares, no cumpliendo por tanto con el criterio marcado para aprobar las distintas materias. Este indicador es una señal clara para los padres y madres de que hay algo que está fallando en el buen desarrollo de las capacidades de los más pequeños convirtiéndose en una fuente de angustia y preocupación importante. Por supuesto, cuando se recoge dicha realidad los adultos elaboran distintas hipótesis del por qué del mal rendimiento entre las que nos encontramos ejemplos:

· “Es un vago, no le da la gana estudiar y solo quiere divertirse»

· «En la actualidad hay muy poca mano dura en la educación, los chavales no se esfuerzan porque se les tolera todo»

· “Yo ya no se que hacer con ella, con su hermana fue más fácil, con poquito se le quedaba pero con ella no hay manera”

Estas frases son un ejemplo de posibles creencias que se activan en los padres. La realidad del fracaso escolar no se debe a un solo factor, sino que es multifactorial, recoge el valor del esfuerzo, la coherencia con las obligaciones, el valor de la educación, hábitos, metodología de estudio… Es un error que nos planteemos que dicha responsabilidad viene de forma o que se debe simple o llanamente a que los menores quieran o no quieran afrontar el estudio. Va más allá de todo eso y tiene que ver con cómo se posicionan esto a nivel vital, con sus valores, sus objetivos.
Como padres, tenemos la importante tarea de enseñar a los niños a adquirir aprendizaje, y por supuesto esto luego se aplicará al campo de los estudios. Al final esta importante área se refuerza desde el entorno escolar (con los profesionales que nos enseñan cómo estudiar de forma efectiva) y desde casa, desde el seguimiento de las dificultades y de las estrategias puestas en marcha para reforzar los contenidos.

Para optimizar el estudio es importante que tengamos en cuenta varias variables:
· En primer lugar es importante que haya un objetivo. Las personas no nos movilizamos si no vemos claro que nos sirve para algo. Relacionar que termine su curso escolar bien con lo que quiere hacer en el futuro, con que el día de mañana pueda elegir qué quiere ser… es decir que vea la finalidad es fundamental para que invierta en dicho esfuerzo.

· Tiene que haber un espacio específico orientado al estudio y procuramos que no haya otros distractores cerca que disminuyan su concentración. En cada menor hay que revisar cuales son las condiciones que se ajustan a sus necesidades concretas.

· Es importante generar un plan de estudio ajustado con horarios y materias. De esta manera no dejamos a elección del menor el momento de ponerse porque es probable que lo posponga. También es interesante confeccionar un calendario donde se van recogiendo todas las materias, trabajos, exámenes etc. para dicha planificación a medio y largo plazo.

Desde que es pequeño tenemos que fomentar su autonomía para que pueda responsabilizarse de esta área y sentirse competente y seguro. Es importante supervisar que no controlar. Especialmente son importantes dos momentos: el comienzo del estudio (donde organizamos las materias a elaborar y planificamos el trabajo) y el final del estudio (donde hacemos seguimiento de lo realizado, le reforzamos y damos pautas para mejorarlo si fuera necesario) Además es importante que reforcemos los pequeños cambios que vaya realizando para motivarle y que le premiemos por su esfuerzo. Estos son ejemplos de variables importantes que tenemos que cuidar para fomentar unos hábitos de estudio adecuados. Dichos hábitos tienen una gran influencia en el éxito del menor a la hora de rendir de forma efectiva con sus estudios.

También se hace necesario trabajar una buena metodología de estudio y recursos prácticos que le faciliten incorporar y consolidar el aprendizaje (lectura comprensiva, resúmenes, esquemas…). A través de esa vía se sienten más eficaces y capaces de trabajar los contenidos.

Mar Boada, Rafael Enríquez y Alba Atienza
Centro de Psicología AtienzaBoada