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Menopausia y sexualidad

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El término menopausia se refiere al momento en que cesa la menstruación en la mujer, que se produce, en general, entre los 45 y los 55 años. Se produce durante un período de transición que se conoce como climaterio, durante el cual, la mujer experimenta una serie de cambios físicos, hormonales, sexuales…

Es importante afrontarla como un cambio vital más, manteniendo una actitud adecuada y realizando los cambios necesarios para vivirla positivamente.

El 80% de las mujeres sufre algún síntoma físico o psicológico relacionado con la menopausia, debidos fundamentalmente a las importantes fluctuaciones hormonales (estrógenos y progesterona) que caracterizan esta etapa. Las quejas más habituales son alteraciones menstruales hasta su desaparición completa, sofocos, sudores, alteraciones urinarias leves, sensación de hormigueo en manos y pies, alteraciones del sueño, modificación en el peso y en la distribución de la grasa corporal, elevación de la tensión arterial y en los niveles de glucemia y en el colesterol.

A pesar de que todos éstos síntomas son propios de éste período, las mujeres debemos estar atentas y consultarlos con el ginecólogo.
Por otra parte, llevar a cabo pequeños cambios en nuestros hábitos de vida como una buena higiene del sueño, algo de ejercicio físico diario, alimentación sana, actividades relacionadas con relajación (meditación, yoga…) o recursos farmacológicos y naturales puede ayudarnos a sobrellevar mucho mejor las pequeñas molestias que podamos sufrir.

Durante la menopausia, también se generan cambios relacionados con la sexualidad. Debido a que disminuye la producción de estrógenos, los genitales femeninos pueden experimentar diversos cambios que provocan sequedad vaginal, sensaciones de tirantez y escozor que pueden dar lugar a que la penetración resulte dolorosa.

Así mismo, en algunas mujeres disminuye el deseo sexual. Los factores psicológicos, como la incomodidad con nuestro cuerpo, el bajo estado de ánimo, las preocupaciones de índole sexual o no sexual y la presencia de ciertas ideas erróneas pueden jugar un papel negativo en la libido femenina. Tener una actitud abierta y orientada al disfrute puede hacer que nuestro deseo sexual se mantenga y que podamos disfrutar plenamente con nuestras relaciones.

Algunas claves para mejorar el placer sexual en esta etapa vital son las siguientes:

1. La clave principal es aceptar esta etapa y adaptarse a ella. Para ello, es importante tener una información adecuada sobre la misma. Resulta fundamental mantener una actitud adecuada y cambiar la creencia de que nuestra sexualidad ha terminado.

2. Otro aspecto relevante es cuidar adecuadamente nuestro estado genital: realizar revisiones ginecológicas, llevar una correcta higiene y hacer ejercicios físicos para fortalecer los músculos de nuestro suelo pélvico. Estar sanas favorece positivamente nuestro placer.

3. Dedicar tiempo a la sexualidad: reservar tiempo para hacer cosas sexualmente placenteras, ya sea solas o en compañía es fundamental.

4. Tener una buena comunicación con la pareja y expresar las cosas que nos agradan y las que no. Al igual que las parejas, la sexualidad está en permanente cambio. Es necesario hablar de éstos cambios a la pareja para que pueda adaptarse a ellos y disfrutarlos!

5. Trabajar en la aceptación de nuestro cuerpo, quererlo y disfrutarlo con todos sus cambios para sentirnos cómodas en nuestra piel y evitar el autoenjuiciamiento.

6. Renovar nuestros hábitos sexuales, probar y hacer cosas nuevas o hacerlas de forma diferente. Por ejemplo, si la penetración resulta dolorosa, se puede disfrutar de otras técnicas igual o más placenteras como las caricias genitales, el sexo oral o los masajes eróticos. ¡Hay que aprender a disfrutar de muchas maneras distintas!

7. Si tenemos sequedad vaginal o dolor podemos consultar por posibles tratamientos. Existen geles lubricantes, cremas de estrógenos, terapia hormonal… que nos ayudan a disfrutar de nuestro erotismo.

8. Por último, no debemos “obligarnos” a seguir patrones concretos. No todos necesitamos o queremos lo mismo. Hay muchas formas de tener relaciones sexuales y no necesariamente implican el coito o los orgasmos.

Esta etapa, como otras, representa un reto y nos da la oportunidad de crecer personalmente.

La madurez también ofrece ventajas respecto a otros períodos vitales. Es bueno reflexionar sobre ellas de cara a desarrollar una actitud positiva y vivenciarla plenamente. Respecto a la vida sexual, hay múltiples estudios que de-muestran que el 70% de las personas de 70 años con un buen esta-do de salud son sexualmente activas y ¡¡con una frecuencia semanal! ¿Te unes al porcentaje?

AMP Psicólogos
Paloma Suárez Valero
Alicia Martín Pérez
www.psicologosaranjuez.com

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