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El envejecimiento actínico

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La piel tiene memoria y los excesos solares cometidos en la infancia o la juventud, antes o después, acaban por pasar una factura muy elevada a tu piel.

Todos nacemos con un cupo determinado genéticamente para ponernos morenos con mayor o menor intensidad. Por eso, llega un momento en que tu
piel no se broncea más, por mucho que insistas en ampliar las horas de exposición solar. Lo único que conseguirás es acelerar el proceso de envejecimiento, sembrar tu epidermis de manchas e incluso predisponer tu piel para daños más graves.

La exposición al sol sin protección provoca daños que se acumulan día a día en la piel. Ésta tiene efecto memoria, es decir, que el exceso de luz solar queda registrado sobre la piel y, cuando se ha producido una quemadura en el cuerpo, con el paso del tiempo puede provocar el envejecimiento prematuro de la piel o, dependiendo de la gravedad, causar distintas lesiones como manchas, alergias, cáncer, etcétera.

Por ello, lo mejor es prevenir estas situaciones utilizando protectores solares adecuados, y siguiendo una serie de pautas, como aplicarlos media hora antes de exponerse al sol, reponiendo el producto periódicamente, y evitando las horas de máxima intensidad lumínica (entre las 12 y las 4 de la tarde).

El fotoenvejecimiento es el envejecimiento o deterioro de la piel originado por la exposición excesiva a los rayos ultravioletas solares. La luz ultravioleta daña las fibras de colágeno y causa una producción excesiva anormal de fibras de elastina. El mecanismo de defensa de la piel intenta mejorar esta situación, provocando la formación de fibras denominadas “cicatrices solares”, que generan arrugas y depresiones cutáneas.

Los principales signos del foto-envejecimiento son la aparición de arrugas prematuras, flacidez y manchas en las zonas que más se exponen al sol (cara, cuello, escote y antebrazos).

Esta afección comienza desde temprana edad, normalmente cuando no se toman precauciones ante la exposición solar. Envejecer es inevitable, pero en la actualidad se puede retrasar este proceso si se toman medidas a tiempo. La exposición excesiva al sol, incluso el reflejo de éste, o el uso de camas solares, ocasionan el envejecimiento prematuro de nuestra piel. Esto es debido a que la luz solar posee rayos ultravioleta (rayos UVA y UVB) que penetran las capas de la piel y pueden causar daños irreparables.

A la vuelta de las vacaciones es importante que sigas estas pautas:

• Exfolia tu piel: Las células muertas saturan la piel e impiden que ésta oxigene correctamente, por ello, debemos exfoliar con “peeling” de karité o huesos de frutas (como el albaricoque) que realizarán una exfoliación suave y no descamarán la piel.

• Aplica crema hidratante: Gracias a la exfoliación los principios activos de la crema penetrarán más fácilmente. Usa cremas hidratantes ricas en cera-midas y ácido hialurónico que retienen agua en la epidermis para que el efecto sea más notorio.

• Agua, agua y más agua: Bebe al menos un litro y medio de agua al día, esto ayudará a que tu piel se vea mucho más lu-minosa, además, ayudarás a mantenerla hidratada.

• Aumenta la ingesta de frutas y verduras: Kiwis, naranjas, me-lón, tomates, zanahorias, espinacas, rúcula, alcachofas… son ricos en antioxidantes que ayudarán a reparar el daño solar.

No olvides que…La piel es nuestro vestido mas preciado, es el vestido que nunca pasa de moda. ¡Cuidalo!

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