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Cómo cuidar la piel después de tomar el sol


La toma moderada de sol tiene beneficios que están científicamente demostrados, tales como la síntesis de vitamina D, muy beneficiosa para el sistema óseo; es un antidepresivo natural, ya que la luz favorece el buen estado de ánimo; el Sol mejora muchas afecciones cutáneas, tales como psoriasis y la piel atópica.

No debemos olvidar que el bronceado es una respuesta natural de la piel para protegerse de una agresión externa, ya que el sol posee radiaciones que son muy agresivas a la par que dañinas para nuestra piel provocando envejecimiento.

Si nos hemos descuidado a la hora de tomar el sol (ahora o en años anteriores) ya que la piel tiene memoria, muy posiblemente estemos sufriendo un fotoenvejecimiento prematuro. El fotoenvejeciemiento es causado por los rayos UVA del sol, se manifiesta como una elastosis en las zonas de exposición directa provocando la aparición de arrugas, manchas, aspecto engrosado de la piel, etc. Todo esto viene provocado porque el colágeno vital se va destruyendo poco a poco y dando lugar a una acumulación anormal de elastina por una alteración celular, en consecuencia, la piel pierde firmeza, elasticidad, las arrugas se ven más profundas y el poro se dilata.

¿Qué hay que hacer inmediatamente después del sol?
Para contrarrestar los efectos dañinos que el sol ha causado en nuestra piel, debemos seguir una rutina de cuidados esenciales en casa:
·Una buena ducha: Tras un largo día de playa o piscina, la piel sufre un aumento de temperatura y acumula impurezas. Refréscate con una buena ducha y deja que el agua calme tu piel, no frotes demasiado con jabón para no estimular más la circulación ni irritar la piel.
·Hidrata tu piel: Aplica siempre después de la ducha una loción hidratante con principios activos tales como: Agua termal (calmante), ácido hialurónico (muy hidratante) y células madre vegetales (ayudan en la síntesis de colágeno).

¿Qué hacer después de las vacaciones?
Aquí es donde empieza el turno de los profesionales. Después de la exposición solar, tanto si has cuidado tu piel como si no, el daño interno ya se ha causado. Cuidando la piel no significa que estemos exentos de daños, solo los minimizamos llegando a conseguir un bronceado inteligente, pero eso no significa que la exposición solar no haya hecho que aumente la liberación de radicales libres haciendo que nuestra piel se oxide.

Para recuperar la piel después de una larga exposición solar comenzaremos con un exfoliante para mejorar la apariencia del poro, eliminar células muertas y devolver a la piel su brillo natural. Además este paso nos ayudará a preparar la piel para la posterior aplicación de principios activos que nos ayudarán a recuperarla.

El siguiente paso es la aplicación de un productos con los siguientes principios activos:

·Antioxidantes: Vitamina C, aporta luminosidadad y reduce manchas unificando el tono, ácido ferúlico del extracto de arroz, protege contra el eritema solar y reduce la inflamación de la piel, vitamina B3, reduce la hiperpigmentación y mejora la producción de cera-midas para proteger nuestra piel.
·Hidratantes: Ácido hialurónico, capta moléculas de agua para facilitar su retención en la piel, rellena arrugas, vitamina B5, antioxidante, evita el picor y calma las quemaduras solares, proteínas y aminoácidos que mantienen la humectación natural.
·Calmantes: Vitamina E, fotoprotector, antioxidante e hidratante; Extracto de grosellero negro, antiinflamatorio y antialérgico. Centella asiática; favorece la reparación cutánea.

Finalizaremos nuestro tratamiento con una mascarilla o envoltura personalizada, dependiendo del tipo de piel, si es grasa o seca, si es fina o gruesa, joven o envejecida…

¡Tenemos para todos los tipos! Todo esto, potenciado con esencias relajantes para que la «vuelta al cole» no se te haga cuesta arriba.