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Frases dedicadas a padres de gemelos


En España, la tasa de mellizos se ha multiplicado, porque ahora la edad de tener hijos es más tardía. Cuánto más mayor concibes, mayor es la probabilidad de producir dos óvulos a la vez. A pesar de que es algo cada vez más común, hay mucho desconocimiento por parte de la gente que deriva en comentarios de lo más extraños a los que se tienen que enfrentar los padres, desde el embarazo en adelante.

Cuando una se convierte en madre de gemelos o mellizos tiene que prepararse para tragarse con mucha elegancia preguntas absurdas que la gente suele preguntar sobre los bebés o comentarios que están totalmente fuera de lugar, tales como “dos bebés, el doble de problemas”. La respuesta perfecta para esta frase es “el doble de felicidad”. Esta es una de muchas, porque hay muchas. Aquí te traemos algunas de las mejores:

– Uy, mellizas ¿son naturales?
– No, son de bote en conserva señora.
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– ¿Son los dos tuyos?
– No, señora, me he comprado un carro gemelar para pasear a mi hijo y al del vecino.
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– ¿Son vuestros?
– No, los hemos robado.
– Que no, que pregunto que si son de verdad.
– Pues no lo sé, no venían con certificado.
– A ver, que lo que digo es que si tenéis antecedentes.
– Que yo sepa estamos limpios de penales.
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– ¿Cuál es más malo de las dos?
Y lo preguntan delante de los niños, con dos huevos.
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– ¿Se llevan mucho?
– Sí, señora, tres minutos.
Siempre con el erre que erre de cuál es el mayor ¿Pero qué importancia tiene? Ni que fueran a heredar el trono de hierro.
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– Tú tienes dos pero yo tengo uno que vale por dos.
¿En serio? Uno es uno, y dos son dos.
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– Pobrecita, soy yo y me tiro por la ventana
– Pues tírate hija, así no te tengo que escuchar.
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– ¿Dos? Pues así lo tienes todo hecho…
– Sí claro, ya como son dos se crían solos.
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– ¿Son mellizos?
– Sí.
– ¿Y del mismo padre?
– Hasta ahora sí.
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– ¿Son mellizos?
– Sí.
– ¿Seguro?
– ¡Pues claro, señora!
– ¡Pero si no se parecen en nada!
– No tienen por qué parecerse.
– ¿Pero no tienen que ser iguales?
– No señora, esos son los gemelos.
– ¡Pues mi hermana y yo nos parecemos mucho!
– Vale señora, pero los míos son los míos.
– Pues no parece que sean hermanos.
– Que vale señora, pues llevo al hijo de mi marido y a la hija del vecino, ¿qué quiere que le diga?
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Y el colmo de los colmos es «chica, a ver si duermes, que estás de un humor…»