Temperatura ideal

Temperatura ideal

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Los cambios de estación son el caldo de cultivo de catarros y gripes, sin embargo con una buena climatización de tu hogar o de tu zona de trabajo puede ayudar a proteger tu salud, sino también a ahorrar una gran cantidad de energía.
Un buen truco es ir aumentando o reduciendo la temperatura de tu regulador grado a grado cada semana al inicio de una estación. Siendo el cambio de temperaturas más paulatino, el cuerpo tiene tiempo para acostumbrarse.
Para evitar los golpes de calor o frío que nos da al salir de un edificio al exterior, la diferencia de temperatura del interior no ha de superar en 10 grados centígrados. Por ejemplo en verano una buena temperatura a la que poner nuestros aparatos electrónicos podría ser 24 o 26 grados, mientras que en invierno debería de ser de 18 o 21 grados.

En el interior, cada sala ha de tener una climatización diferente, porque, por ejemplo, la cocina genera su propio calor (por el funcionamiento de los fogones o el horno), y será diferente al de otras salas como el salón que estarán más frías. Al final dentro de una misma casa entre sala y sala puede haber una variación de 3 o 5 grados centígrados.

Regular los radiadores para que se adapten a las zonas en las que se encuentren podría ahorrarte mucha energía.

La temperatura no es el único factor que determina la estancia ideal, sino que también están involucrados la humedad y el viento. Éstos afectan a la sensación térmica de nuestro cuerpo por lo que la autorregulación de nuestro cuerpo se ve alterada y habría que recalcular cuál es nuestra temperatura ideal.

Para ducharnos el agua debería estar entre 25 y 30 grados, siempre que la duración sea de 5 minutos, ya que si es mayor, unos 15 minutos por ejemplo, la temperatura subiría a entre 29 y 37 grados, ideal para relajarse. Aunque cuidado con las duchas largas porque deshidratan la piel. Mejor con agua templada que ayuda a tener la piel tersa, reactiva la circulación y el pelo no se engrasa tanto.

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