Desigualdad: Juguetes de chicos y juguetes de chicas

Desigualdad: Juguetes de chicos y juguetes de chicas

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La oferta de juguetes es muy grande pero al entrar en una sección es muy fácil saber si el público al que van dirigidos es femenino o masculino. Coches, cuchillos, pistolas, espadas, trenes, aviones; y en otro pasillo donde el rosa es el rey encontramos muñecas y peluches.
El 92% de los padres y abuelos españoles se deja guiar por los anuncios que aparecen en televisión a la hora de comprar juguetes, según la Confederación Estatal de Consumidores y Usuarios (CECU). Para las empresas es muy cómodo hacer esta segmentación de mercado para vender más versiones del mismo juguete.

Algunos padres y madres se preocupan de los juguetes elegidos por sus hijos para su tiempo libre, y aunque no debería extrañarnos ver a una niña jugando con un taladro de plástico, queda mucho por hacer, ya que en el caso contrario, ver a un niño pasando el rato con una muñeca vestida de rosa, nos sigue sorprendiendo. Los niños y niñas juegan con aquello que les divierte, independientemente de las etiquetas, pero enseguida que son conscientes de los mensajes que les lleva implícito, dejan de jugar y señalan a aquellos que osan hacerlo.

Los chicos son los que más padecen las exigencias impuestas por la sociedad a los “machos”, que en muchas ocasiones pueden ser asfixiantes y originar complejos. Son ellos los que más sufren estas etiquetas más que las chicas tachando al chico de “gay”, “flojo” e incluso “raro”.

Los niños imitan pautas de conductas que ven en casa, en el colegio, en la calle y los reproducen fielmente. Lo importante es ofrecerles nuevos patrones y modelos de relación entre géneros que puedan interiorizar de forma positiva.
Afortunadamente, algunas marcas han dado el paso a producir juguetes más neutrales. Ahora solo queda que demos el paso a la igualdad.

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